Así celebró el Papa Francisco sus 81 años de edad

El pasado domingo 17 de diciembre, el Papa Francisco celebró en Roma su cumpleaños número 81, el quinto desde que fuera elegido Pontífice de la Iglesia Católica. Pero, ¿cómo festejó su cumpleaños?

Como cada domingo, el Papa Francisco no podía faltar al rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico junto a miles de fieles en la Plaza de San Pedro; sin embargo, antes de cumplir con esta cita, realizó una emotiva visita al Dispensario Pedriático de Santa Marta para saludar a los niños a los que ayudan, y celebrar con ellos su cumpleaños.

Los niños del Dispensario Pediátrico Santa Marta proceden de todo el mundo, sin distinción de raza o religión, y que no cuentan con la tarjeta sanitaria italiana que les concede acceso público a la sanidad del país. La hermana Antonietta Colacchi, de las Hijas de la Caridad es la responsable de la fundación, y junto a ella hay 50 voluntarios, muchos de ellos médicos, que cada día se turnan para ayudar a los niños y sus familias en este centro que se encuentra en el interior de los muros vaticanos.

Y fueron precisamente los niños del dispensario, quienes se encargaron de organizarle su fiesta de cumpleaños al Papa Francisco. Cantaron, aplaudieron y comieron una gran tarta… que en esta ocasión no fue dulce, sino una pizza margarita de unos 4 metros preparada para la ocasión por un pizzaiolo napolitano llamado Vincenzo Staiano, quien puso además sobre ella una única vela que después Francisco sopló ante la alegría de los niños. También hubo 81 globos de colores, así como juegos y bailes que el Papa pudo admirar.

La religiosa, Antonietta Colacchi, ofreció un caluroso saludo al Papa: “Nosotros vemos a los otros con el amor que nos ha enseñado Jesús y abrazamos a nuestros hermanos, más allá de las diferencias culturales o religiosas. En un mundo obsesionado por las apariencias, nosotros ofrecemos nuestra sencillez, que cada día se hace más productiva entre las muchas urgencias, entre las muchas peticiones de cuántos vienen a llamar a nuestra puerta… Hace más de 2.000 años, el Hijo de Dios nacía entre la indiferencia de los demás, y todavía hoy, el que se encuentra en la necesidad se ve a menudo tratado con indiferencia e incluso como una molestia. Nosotros buscamos mirar a los ojos de quien viene a pedir ayuda, tocamos sin miedo las heridas de nuestros hermanos, dirigimos la debida ternura hacia la dignidad de cada ser humano”.

Por su parte, el Papa no solo los saludó sino que también aprovecho la ocasión para compartir tres pautas que pueden ayudar a los niños a crecer bien:

1. Custodiar la alegría de los niños porque “la alegría es como una tierra buena que hace crecer bien la vida, con buenos frutos”, y por ese motivo “debemos hacer de todo para que ellos sigan siendo alegres”.

2. Hacer que hablen con los abuelos porque los abuelos tienen memoria, tienen raíces, y serán precisamente ellos quienes darán las raíces a los niños.

3. Enseñarles a hablar con Dios, que aprendan a rezar, a decir lo que sienten en el corazón.
los niños crezcan bien: “La alegría de los niños es un tesoro. Debemos hacer lo que sea para que ellos se sientan siempre alegres, porque la alegría es como una tierra buena que hace crecer bien la vida, con buenos frutos. Y por eso se hace esta fiesta: se busca siempre la cercanía de la Navidad para encontrarnos, para hacer esta fiesta para ellos”.

Finalmente, el Papa Francisco les pidió a los niños que continuaran la fiesta y que se comieran los 4 metros de pizza: “comedla bien, que os hará bien, os hará crecer. ¡Y adelante! ¡Muchas gracias!”

El Papa tuvo que irse a rezar el Ángelus junto a miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro. Pero en el Aula Pablo VI la fiesta continuó, tal y como deseó el propio Francisco.

Tras la marcha del Pontífice para rezar el Ángelus, la fiesta continuó, incluso estuvieron presentes algunos artistas del Circo Rony Rolle quienes realizaron sus espectáculos.