El Papa nos enseña las 3 actitudes para vivir una auténtica Navidad

El rezo del Ángelus del pasado domingo 17 de diciembre fue muy especial por dos razones: por un lado, se celebró el domingo llamado “de la alegría” y por otro, el Papa Francisco cumplía 81 años. A propósito del “domingo de la alegría”, el Pontífice afirmó que “la liturgia nos invita a acoger el espíritu con el que acontece todo esto, es decir, la alegría” y recordó que “San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y el dar gracias continuamente”.

Sobre la primera actitud, el Pontífice afirmó que el Apóstol Pablo exhorta a estar siempre alegres, aun cuando las cosas no marchan como quisiéramos, pero está esa alegría profunda que es la paz; una alegría que se basa en la “oración perseverante”, segunda actitud para prepararnos para la venida del Señor, pues por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano, continuó el Papa, es el fruto de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad; cuánto más estamos enraizados en Cristo tanto más reencontraremos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas:

“La alegría del cristiano no se compra: no se puede comprar; mana de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Y cuanto más arraigados estamos en Cristo, cuanto más cerca de Jesús estamos, más encontramos serenidad interior, aun en medio de las contradicciones cotidianas. Por ello el cristiano, habiendo encontrado a Jesús, no puede ser profeta de desventuras, sino testigo y heraldo de alegría. Una alegría que hay que compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace menos fatigoso el camino de la vida ”

La tercera y última actitud, el “dar gracias continuamente” hace referencia a “reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así un incesante agradecimiento”.

A manera de conclusión, Francisco anotó que la alegría, la oración y la gratitud son tres actitudes que nos preparan a vivir la Navidad de modo auténtico. “Alegría, oración y gratitud ¡Digámoslo todos juntos: alegría, oración y gratitud, y en este último tramo del tiempo de Adviento, nos encomendamos a la maternal intercesión de la Virgen María. Ella es ‘causa de nuestra alegría’, no sólo porque ha generado a Jesús, sino porque nos conduce siempre a Él.

Después de rezar el Ángelus, el Papa fue interrumpido por los fieles que alegremente le cantaron el “Cumpleaños Feliz”, a lo que él respondió conmovido con un “¡gracias, muchas gracias!”.