Aunque tengamos diferencias somos del mismo pueblo. Papa en encuentro con líderes cristianos

El Papa Francisco celebró este jueves en la Basílica de San Pablo Extramuros, la Solemnidad de la Conversión de San Pablo, y destacó que al Apóstol “la gracia de Dios lo empujó a buscar la comunión con los otros cristianos”.

En la ceremonia estuvieron presentes, Su Eminencia el Metropolita Gennadios, representante del Patriarcado ecuménico; Su Excelencia Bernard Ntahoturi, representante personal en Roma del Arzobispo de Canterbury, la delegación ecuménica de Finlandia, varios representantes de diversas denominaciones cristianas y miles de fieles. A todos ellos, el Papa Francisco les recordó el fuerte vínculo bautismal que une a todos los cristianos sin distinción alguna, una unión que nace de una única fe en Cristo.

“¡Cuántos hermanos hoy sufren persecuciones por el nombre de Jesús! Cuando su sangre es derramada, también si pertenecen a confesiones diversas, se convierten juntos en testimonios de la fe, mártires, unidos en el vínculo de la gracia bautismal”

En la celebración, con la que concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebró del 18 al 25 de enero y cuyo lema era: Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder, el Santo Padre señaló que “todos nosotros, los cristianos hemos pasado a través de las aguas del Bautismo, y la gracia del Sacramento ha destruido a nuestros enemigos, el pecado y la muerte. Salidos de las aguas hemos alcanzado la libertad de los hijos; hemos emergido como pueblo, como comunidad de hermanos y hermanas salvados”.

Para continuar, el Pontífice se refirió a San Pablo, día en el que celebramos su conversión, anotando que “La gracia de Dios lo empujó a buscar la comunión con los otros cristianos, rápido, primero en Damasco y luego en Jerusalén”, y que esa es precisamente nuestra experiencia de creyentes: conforme crecemos en la vida espiritual, comprendemos siempre mejor que la gracia nos lleva a estar junto a los demás y a compartir con ellos.

En ese sentido, dijo que cuando doy las gracias “a Dios por cuanto hizo en mí, descubro que no canto solo, porque los demás hermanos y hermanas entonan el mismo canto de alabanza; una experiencia que han vivido las varias confesiones cristianas; así que “cuando decimos que reconocemos el Bautismo de los cristianos de las otras tradiciones, confesamos que también ellos han recibido el perdón del Señor y la gracia que actúa en ellos”.

El Papa concluyó el encuentro manifestando que “como los israelíes del éxodo, los cristianos son llamados a custodiar juntos el recuerdo de cuanto Dios ha hecho en ellos. Reavivando esta memoria, podemos sostenernos los unos a los otros y afrontar, armados solo de Jesús y la dulce fuerza de su Evangelio, cada desafío con coraje y esperanza”

Vale la pena anotar que fue una ceremonia ecuménica, no una Misa; incluso la música tuvo un toque ecuménico pues uno de los coros era luterano y venía desde Alemania.