Intención de oración mes de abril Papa Francisco

Se difundió el cuarto video de las intenciones de oración del Papa Francisco para este año 2018, que en este mes pide por los responsables de la economía, para que tengan el coraje de rechazar la exclusión y sepan abrir nuevos caminos.

En el video, el Santo Padre afirma que “la economía no puede pretender solo aumentar la rentabilidad, reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos”.

Con motivo de la intención de oración de este mes de abril, les queremos resumir unos apartes del DISCURSO A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE LA FUNDACIÓN «CENTESIMUS ANNUS PRO PONTIFICE» que se llevó a cabo el 13 de mayo de 2016.

Más allá del aspecto inmediato y práctico de ofrecer ayuda material a nuestros hermanos y hermanas, la comunidad internacional está llamada a encontrar respuestas políticas, sociales y económicas de larga duración a problemáticas que superan los confines nacionales y continentales e involucran a toda la familia humana.

La lucha contra la pobreza no es solamente un problema económico, sino, sobre todo, un problema moral, que hace un llamamiento a una solidaridad global y al desarrollo de un acercamiento más equitativo en relación a las necesidades y las aspiraciones de las personas y los pueblos de todo el mundo.

Una visión económica exclusivamente orientada al beneficio económico y al bienestar material es —como la experiencia cotidianamente nos muestra— incapaz de contribuir de modo positivo a una globalización que favorezca el desarrollo integral de los pueblos en el mundo, una justa distribución de los recursos, la garantía del trabajo digno y el crecimiento de la iniciativa privada, así como de las empresas locales.

Una economía de la exclusión y de la inequidad ha creado a un número cada vez mayor de desheredados y de personas descartadas como improductivas e inútiles.

El Concilio Vaticano II ha destacado, justamente, que para los cristianos, la actividad económica, financiera y de negocios no se puede separar del deber de luchar por el perfeccionamiento del orden temporal en conformidad con los valores del Reino de Dios.

Vuestra vocación es, en efecto, una vocación al servicio de la dignidad humana y de la construcción de un mundo de auténtica solidaridad. Iluminados e inspirados por el Evangelio, y mediante una fructuosa cooperación con las Iglesias locales y sus pastores, así como con otros creyentes y hombres y mujeres de buena voluntad, pueda vuestro trabajo contribuir siempre al crecimiento de la civilización del amor que abraza a toda la familia humana en la justicia y la paz.