El discípulo del Señor es un hombre libre.

Durante la Misa celebrada este miércoles 1 de abril en Casa Santa Marta, el Papa Francisco hizo hincapié que el discípulo de Jesús “es un hombre libre”.

El Santo Padre afirmó que el discipulado es la verdadera identidad del cristiano, y es el discipulado lo que da la verdadera libertad, ya que un hombre libre es el que permanece en el Señor, y permanecer en el Señor significa dejarse guiar por el Espíritu Santo.

“Aquellos que permanecen en la Palabra de Jesús, tienen la específica identidad cristiana, y ¿cuál es?: ‘Sois de verdad mis discípulos’. La identidad cristiana no es una carta de identidad que diga ‘yo soy cristiano’. No. La identidad cristiana es el discipulado. Tú, si permaneces en el Señor, en la Palabra del Señor, en la vida del Señor, serás discípulo”.

En este sentido, “si no permaneces en el Señor serás uno que simpatiza con la doctrina, que sigue a Jesús como un hombre que hace mucha beneficencia, que es muy bueno, que tiene valores justos”, pero no un discípulo; por el contrario, “el discípulo se deja guiar por el Espíritu. Por esto, el discípulo siempre es un hombre de la tradición y de la libertad. Es un hombre libre. Nunca sujeto a ideologías, a doctrinas dentro de la vida cristiana, doctrinas que pueden discutirse… Permanece en el Señor. Es el Espíritu que lo inspira”.

Francisco subrayó que “el Espíritu Santo nos da la libertad, y esto es la unción. Quien permanece en el Señor es discípulo, y el discípulo es un ungido, un ungido del Espíritu, que ha recibido la unción del Espíritu y la lleva adelante”.

El Papa Francisco realizó esta reflexión a partir del capítulo octavo del Evangelio de San Juan en el que “se narra la discusión muy fuerte entre Jesús y los doctores de la Ley”.

El Pontífice puso el acento en que la discusión se basaba en una búsqueda de la identidad: “Juan trata de acercarnos a aquella lucha por aclarar la propia identidad, tanto la de Jesús como la identidad de los doctores; y Jesús los arrincona, haciéndoles ver sus propias contradicciones, y ellos, al final, no encuentran otra salida que el insulto, por lo que esta página se convierte en una de las más tristes pues cometen una blasfemia: Insultan a la Virgen”.

Ahora bien, sobre la identidad, Jesús le aconseja a los judíos que habían creído que si permanecen en su palabra, serán de verdad sus discípulos’. Es así como vuelve a resonar una palabra que el Señor repetirá varias veces, incluso después de la cena: ‘Permanecer’. ‘Permaneced en mí’. ‘Permanecer en el Señor’. No dice ‘estudiad bien’, ‘preparad bien las argumentaciones’… Eso lo da por descontado, pero va a lo importante, a lo que es más peligroso para la vida si no se hace: ‘permanecer’. ‘Permaneced en mi Palabra’”.

El Papa Francisco finalizó su homilía pidiendo al Señor que “nos haga comprender esto que no es fácil, que los doctores no entendieron. No se entiende solo con la cabeza, se entiende con la cabeza y con el corazón. Esta sabiduría de la unción del Espíritu Santo que nos hace discípulos”.